“Comprométase con CHILE. Transmutar el compromiso amoroso por un fin patriótico”.
Un papel mecanografiado, firmado y encabezado con una bandera azul de cuatro estrellas blancas, ícono que recuerda la bandera que fue parte de otro supuesto ejército libertador recién inaugurada la república. En esta misiva con fecha de mayo de 1974, se lee, José T. Merino Castro, Almirante, Comandante en Jefe de la Armada, remitente oficial del documento en cuestión. Y sigue, con profunda consideración y estima, un saludo y agradecimiento por el noble gesto de haber enviado la argolla de matrimonio para cooperar al Fondo de Reconstrucción Nacional. En la carta, Merino se reconforta sabiendo que las mujeres chilenas vibran a la par de sus sentimientos y planes por sacar el país adelante, sin pensar en sacrificios y retribuciones. Cierra este mensaje, señalando que adjunta un broche con forma de trébol para la solapa y un anillo de cobre, en representación de la colaboración ofrecida y concretada. Una joya impropia, grabada con la palabra CHILE, que, al poco tiempo de usarla, dejaría miles de dedos verdes en recuerdo de su patriota generosidad.
Seis meses antes de emitida esta carta, el 19 de septiembre de 1973, la Junta Militar se reunió en secreto para definir las acciones que facilitarían una profunda y despiadada intervención en nuestro territorio. En el punto 6 del acta reservada, se acordó que los militares invitarían a los ciudadanos a contribuir con días de sueldo, alhajas y joyas, con el fin de apoyar la instauración de este nuevo orden. El discurso sobre la crisis económica y desastre fiscal, impulsado por la derecha y sus colaboradores, caló hondo en la población, convenciendo al pueblo de que esta libertad impuesta a la fuerza conllevaba un costo ineludible que debíamos asumir colectivamente, siendo las mujeres chilenas y sus familias quienes cargarían principalmente con este peso económico y moral.
En el primer piso del Banco Central de Santiago se encontraban dos cajas dispuestas para recibir dinero y especies, las que a los pocos días ya habían reunido alrededor de 70 millones de escudos chilenos. Estas cifras desde luego nunca fueron oficiales, ni se transparentaron de manera correcta en algún documento formal. Tampoco se supo sobre su comercialización ni a dónde fueron a parar. En un reportaje de La Tercera de la Hora, Benjamín Mackenna, relacionador público del Banco Central y líder del folclor patronal, mostró por primera vez en prensa el anillo de cobre que reemplazaría las argollas de oro, posicionando comunicacionalmente el inicio y consolidación de la campaña “Comprométase con CHILE”, elaborada en colaboración con el Círculo de Publicistas y Medios de Difusión del país. Cientos de insertos y llamados públicos a las denominadas “mujeres sobrevivientes” fueron impresos en diversos periódicos y revistas de la época, logrando mayor visibilidad por fuera de los límites metropolitanos.
Fueron poco más de 50 kilos de cobre en anillos y cincuenta mil insignias las que confeccionaron la Asociación de Joyeros y Relojeros para repartir a cambio del oro entregado a la patria. “Comprométase con CHILE” no solo fue una campaña comunicacional y de donativos orquestado por los militares, sino también un modelo cívico que condicionó la forma de percibir las transformaciones políticas y sociales durante los primeros años de la dictadura y el rol que debían cumplir las madres y esposas chilenas como forjadoras del porvenir. Dios, patria y familia serían los principios que regirían su colaboración activa para transmutar su vínculo marital por uno nacional.
Esta exposición forma parte de una extensa investigación artística llevada adelante por Milena Moena Moreno y su equipo, la que desentraña y presenta una serie de reflexiones críticas sobre este olvidado episodio de nuestra historia. A través de una exhaustiva revisión de archivos oficiales y una profunda comprensión sobre las materialidades de la memoria, se han desarrollado diversas piezas que modulan las múltiples facetas de un fenómeno que, sin duda, abarca dimensiones económicas, políticas y culturales. La aparición del anillo no solo nos invita a preguntarnos por el destino de los metales donados, sino también a reflexionar sobre el impacto de estas estrategias en la memoria colectiva, a nivel local y global.
El compromiso con el país, utilizando el cobre como símbolo de su consumación, no se trató de un ejercicio neutral. Esta acción estuvo regulada por estructuras heterocapitalistas que buscaron reafirmar el orden social a través del sacrificio personal. El don ofrecido ante el gesto de quien ofrece el anillo sitúa a la mujer como emblema moral y mediadora entre cuerpo, nación y poder. El metal, conductor de los relatos del pasado, destella y arroja luces entre las injusticias y manipulaciones de ayer, las deudas vigentes con nuestra democracia y los proyectos políticos actuales que modelan una ciudadanía contemporánea en el presente.
Por: Cynthia Shuffer
Artistas y curadoras
Artista: Milena Moena Moreno
Artista Visual Escultora con formación en la Universidad de Chile (2016). Magíster en Arte, Pensamiento y Cultura Latinoamericanos del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile (2024). Se forma como Orfebre tomando clases particulares (2017). Desde el quehacer artístico aborda temas sociopolíticos, memoria y feminismos, investigando el cuerpo, el capital y las materialidades desde una mirada ética y estética. Ha expuesto en Chile, México, Bolivia y Alemania, destacando Museo de la Memoria, Galería Hifas y Art-Lab Berlín.
Curadora: Cynthia Shuffer
Investigadora, curadora y académica del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile. Doctora en Estudios Americanos de la misma institución. Participa de la Red Conceptualismos del Sur y es integrante del colectivo de investigación y creación Biblioteca Cuir. Actualmente trabaja en dos proyectos complementarios, por un lado, es investigadora responsable del Fondecyt de Iniciación 2026 “Intimidad de la herencia. Políticas transfeministas en las prácticas fotográficas, archivos y cuerpos disidentes” y coordinadora del proyecto Fondart Difusión 2025 Plataforma Archivo digital de la Biblioteca Cuir.
